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sábado, 6 de febrero de 2010

Estambres metafísicos.


Con los ojos acalorados y la cabeza partida en dos
El corazón acorralado y lleno de estambres,
-enmarañado, enredado-
Cubierto de rizos espesos llenos de astillas.
Espinas, serpientes y sapos enormes.

Sucumbiendo tras las cortinas húmedas del pensamiento,
-confuso-
Arco iris inmenso de inseguridades a color,
Entre azules intensos y rojos apagados.

-errante, perdida, huidiza-
Ignorando lo innegable,
Feneciendo en la penumbra,
Inventando excusas para acudir al silencio.

Estrechando las manos nerviosas,
Ante el impávido recuerdo de lo que no se quiere extinguir.

-corpóreo, rutilante y caprichoso-

Crece en las entrañas el olor infinito a sal,
Destilando de las heridas,
Hinchadas de olvido,
Dejando que los gritos emerjan;
Cual dolores ineludibles hirviendo en el pecho.

sábado, 23 de enero de 2010

Medio, medio, no más por favor.


Como siempre,
Parezco una incógnita tras el punto cero.
-Baja un poquito la mirada-
Creo que mis ojos se están intimidando.

Dicen que digo muy poco,
Que ando como siempre pendiente de lo que pasa en Marte,
En lugar de bajar los pies y plantarme al suelo como arbolito medio muerto,
Medio seco, medio verde, medio tímido.
-Todo medio-
-Medio loca, medio gruñona, medio soñadora, medio rara, medio llorona-

viernes, 22 de enero de 2010

Mi Favorita! =D


"Podría morir ahora, Clem. Estoy tan…feliz. Yo nunca sentí eso antes. Estoy exactamente... donde quiero estar."



Eternal sunshine of the spotless mind~

martes, 19 de enero de 2010

Ocasionalmente.


-Tácito y feliz-

Bastaba con escuchar la melodía de un piano,

-Ocasionalmente- leer las líneas de algún viejo poema,

Tal vez uno o dos besos y un café loco antes de la despedida…

Bastaba con decir buenas noches antes de que las luces se desvanecieran en el aire

Y acariciar por última vez en el día a tu gato regordete y dormilón;

Cerrar los ojos meditativamente e intentar dormir sin éxito,

Rascar un par de veces la cabeza medio maníacamente,

A ver si de este modo los pensamientos se colaban por algún rasguño -ocasional-

Bastaba con escuchar la lluvia galopando por la ventana,

E intentar descifrar los mágicos murmullos del viento,

Maravillado por el misticismo de la naturaleza en su apogeo máximo,

Ahí, sentado, prácticamente anonadado como un niño descubriendo el mundo

Por única y exclusiva vez.

Bastaba con sentarte a mi lado –ocasionalmente- en aquel viejo tronco seco,

A contarme las cosas que habían pasado en tu día,

La forma en que las hojas caían de los árboles,

La manera en que las ondas del agua cambiaban de ritmo…

El modo en que el día se escabullía y le daba la bienvenida al atardecer,

Y claro, ¿cómo olvidar las extrañas formas que siempre le encontrabas a la luna?

Pero claro, todo era -ocasionalmente-

(Una especie de espejismo poco cuerdo)

Todo esto era sólo cuando bastaba, claro…

Bastaba, te bastaba, nos bastaba…

-Parece que ya no bastó más-


sábado, 2 de enero de 2010

De sopetón.



De algún modo, todas las estaciones han cesado,

-Parece que se te cerró la boca de sopetón-

Entre nudos sordos y muecas engañosas…

Como viajero con pasaje sólo de ida,

-sin retorno-

Llegas hasta mis recuerdos, desde lo más lejano,

Lo más borroso y empolvado

Y sin embargo lo menos amargo e inestable.

Rompecabezas loco de agua y miel,

Desnudas tus dedos ante mí,

En una hermosa tonada resplandeciente de amargura y tormento,

Tan sublime como tus ojos y quizás un tanto más que tus palabras.

Como flores deshojadas caen a mis pies,

Una a una las notas del pentagrama,

Se desmoronan, como antiguas ruinas que a pesar de su desvanecimiento

Prevalecen en la memorias del espectador casi cegado o entorpecido por

El espectáculo maravilloso de versos inconclusos y rimas desaforadas.

Entonces finaliza el último movimiento.

-Parece que la boca se te cerró de sopetón-

Como llanto extravagante –un augurio de despedida-

Se quiebra la armonía y no queda más que un quebranto inquebrantable.

-Cuchilla moribunda de hielo raso-


domingo, 8 de noviembre de 2009

Pensamientos.


El frío se siembra en las sienes,

Tan certero y claro como un disparo fulminante.

Y llega entonces hasta el cerebro aquella “extraña idea”

Se mezclan en la boca el sabor amargo de la derrota

Y el sutil toque metálico de los chispazos de cordura.


Como nube viviente en mis pensamientos

Llegan miles de recuerdos, -recurso desesperado-

Mientras las manos hacen nudos entre sí,

Tratando de entorpecer el camino de las ideas

Y hacer titubear el hilo de la concordancia.


Mientras los pies danzan descarnados

Cada vez en círculos más y más diminutos.

Los ojos se voltean para comparar lo oscuros del alma

Y la razón misma de la intolerancia hacia este extraño sub mundillo.


-mundano-


Hierve la sangre en las arterias,

Mientras las entrañas se contraen, se secan, se desvanecen.

Y las máscaras hendidas caen

Y el reflujo de las lágrimas se termina.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Habitación en llamas.


Tan lejos de todo, lejos del mundo y sus extraños esquemas,
Rompiendo cada una de las imágenes que tantas veces crearon de éste,
Un cuerpo de dos cabezas.
El cuerpo habitante de la poco común habitación en llamas,
La del espacio reducido, con vista al pantano,
Con entrada hacia un mar de podredumbre y asfalto…

En esta habitación encontramos nuestro hogar,
Un lugar poco estético, sin embargo acogedor como ninguno más,
Por la chimenea imaginaria, se dejaban caer pedazos de arco iris,
Mientras yo dejaba escapar los más profundos de mis sueños,
Amarrándolos a globos rojos,
Para que pudieran irse lejos a buscar huéspedes más vivos en los cuales poder habitar.

Tantos inviernos vimos pasar, ¡tantos!
Y sin embargo nunca llegó la mezquina primavera
Jaja, supongo que estaba demasiado ocupada como para aparecer por nuestra ventana,
Y darnos alguna palabra de aliento.
¿Por qué sería que cada nuevo invierno se sentía aún más frío que el anterior?
¿Acaso nuestra chimenea imaginaria se estaba apagando?
¡Ah, es cierto! Nunca la encendimos,
Porque nos daba pavor el hecho de pensar que nos podría calcinar,
Quemarnos desde la piel hasta lo más profundo,
Más allá de los huesos y las entrañas, más allá de todo lo imaginable e inimaginable.
Pero a pesar de eso, que cómoda era nuestra habitación,
Me sentía tan tranquila mirando la puerta, la única puerta que teníamos,
Esa que extrañamente desde que llegamos siempre tuvo llave,
Aún recuerdo que el primer día
Que encontramos nuestra querida habitación en llamas,
Tuvimos que entrar por la chimenea,
Y desde entonces ya nunca volvimos a salir y
Ya nunca volvió a entrar ni un solo rayo de sol, ni uno solo.

Y desde ese modo fuimos cambiando, mutando, transformándonos,
Palideciendo cada día un poco más, aprendiendo a ver en la oscuridad,
A encontrarnos como siempre a ciegas, dentro de nuestra querida habitación en llamas.
Tan cálida y a la vez tan congelante…

Siempre me detenía a pensar, mirando los muros...
Así fue como inicié mi última afición,
Me dedicaba a coleccionar utopías,
Sueños inalcanzables, tan resplandecientes como el último rayo de sol que recuerdo…
Tan plácidos y tranquilizantes,
Llegué a coleccionar más de mil, hasta que recordé que debían irse,
Junto con los últimos recuerdos
De nuestra vida fuera de nuestra querida habitación en llamas…

Entonces el día llegó, decidimos encender por primera vez nuestra chimenea imaginaria,
Las flamas eran tan hermosas, tan llenas de vida,
Danzaban a un ritmo inalcanzable para nosotros;
Casi como un corazón enamorado, tal vez colérico,
O tal vez demasiado lleno de pavor.

Tomé la caja aterciopelada, que contenía mi preciada colección
Y la arrojé al fuego que en ese instante, pareció inextinguible;
Me sorprendió lo rápido que prendieron los sueños
Calcinándose prácticamente en un abrir y cerrar de ojos.
¿Qué pasaría si… saltáramos también dentro de nuestra chimenea imaginaria?
Tomando una bocanada inmensa de aire, cerramos los ojos y simplemente
Dimos el último paso, entonces, el cuerpo de dos cabezas desapareció
Y las almas así como nunca antes, se fundieron
Y se volvieron parte de la hermosa habitación en llamas.