Supongo que le gustaba la sal,
Por eso siempre caminaba con los ojos bien cerrados y el estómago retorcido,
Supongo que le agradaba la manera en que tenía la respuesta para todo,
Por eso siempre miraba como descolocado con sonrisa de complicidad,
Supongo que le gustaba la manera en que me ataba los zapatos,
Por eso siempre agarraba mis cordones y los desataba como desesperado,
Supongo que le encantaba la forma en que lo observaba en silencio,
Como un verdadero depredador asechando a su presa,
Por eso siempre actuabas como cadáver, inerte ante cualquier provocación,
Casi como fingiendo que no había nadie mirando fijamente cada reacción,
Cada parpadeo, cada parte de tu piel erizándose.
Supongo que le encantaba la forma en que yo suponía saberlo todo sobre él,
Casi como suponiendo que cada supuesto es el único recuerdo que me queda hoy sobre ti.



